¿Cómo combatir el fraude alimentario mundial?

Publicado en Marzo '22



La autenticidad, calidad y procedencia de los alimentos que consumimos nunca ha sido más incierta. La globalización de las cadenas de suministro de productos, junto con el ascenso de la venta por e-commerce, ha reducido la visibilidad de la cadena de suministro y ha fomentado un entorno comercial en el que la falsificación, la tergiversación y la adulteración de alimentos son comunes. Del pescado a la carne de vacuno, de la miel a los aceites, del café a las especias, la gama de alimentos falsificados en todo el mundo es amplia y cada vez mayor.


El impacto económico del fraude alimentario está valorado en 49,000 millones de dólares al año y en crecimiento, el mercado de alimentos y bebidas falsificados presenta un riesgo significativo para la seguridad del consumidor.


Los alimentos falsos y peligrosos representan una amenaza significativa para la salud y la seguridad del consumidor. En el mejor de los casos, el fraude alimentario consiste en la sustitución de un tipo de alimento por otro que no sea nocivo para el ser humano. En el peor de los casos, puede implicar la inclusión de ingredientes que causen reacciones alérgicas, defectos de nacimiento, hospitalización y, en muchos casos, la muerte.


La escala del problema se refleja en los hallazgos de la Operación OPSON de 2016 en al cual incautaron 13 millones de productos, incluidas 9,800 toneladas y 2 millones de litros de alimentos potencialmente dañinos. Estos artículos tenían un valor estimado de 230 millones de euros e incluían una amplia gama de productos: especias, mariscos, agua y alcohol. Productos de alta riesgo como 85 toneladas de aceitunas, que habían sido “pintadas” con soluciones de sulfato de cobre para realzar su color o aguardiente con químicos para presentar un color y aroma similar a un whisky de una marca prestigiada.


En general, se tuvieron hallazgos en todos los sectores de la cadena de suministro: venta al por menor, venta al por mayor, distribución, importación/exportación, envasado/procesamiento y desembarque.


El problema con el fraude alimentario es que normalmente no se denuncia ni se detecta. Los consumidores desconocen el problema y, a menudo, se necesita un resultado de salud grave para que el problema salga a la luz.


Toda la cadena de suministro de alimentos requiere nuevas medidas de seguridad para cerrar las brechas al rastrear, autenticar y localizar productos. Estas soluciones irán mucho más allá de la idea de una solución simple, creando capas adicionales de seguridad en la cadena de suministro.



Dentro del enfoque en capas para la protección de la marca, se encuentran tecnologías abiertas (códigos de barras, hologramas, marcas de agua, estampado y grabado) y tecnologías encubiertas: etiquetas, tintas UV, infrarrojas y fluorescentes, tecnología inteligente e identificación por radiofrecuencia (RFID).


Si bien las nuevas tecnologías están en investigación y desarrollo, los códigos de barras 1D continúan anclando la tecnología de seguimiento y localización. Los códigos de barras 1D tradicionales son utilizados con mayor frecuencia por tres de cada cuatro empresas para rastrear el producto entrante desde la fuente hasta la entrega en las instalaciones de fabricación de alimentos y el empaque. Todos los productos vienen fechados con códigos de lote que se escanean al ingresar a la planta, durante todas las fases internas y regresan a la cadena de suministro.


Los códigos de barras 1D siguen siendo dominantes, el uso de códigos de barras 2D están creciendo a través de códigos QR que pueden contener imágenes, videos y más. Están surgiendo códigos tridimensionales, pero solo ofrecen un código de barras 2D con patrón de color. La tecnología de códigos de barras más pequeños o incluso invisibles se expandirá a medida que el impulso hacia el "empaque ordenado" fomente el etiquetado limpio, el empaque transparente y los códigos incrustados imperceptibles.


Si bien las etiquetas inteligentes están creciendo en el comercio minorista y el seguimiento de inventario, el segmento de productos perecederos, como los alimentos, proyecta crecer a la tasa más alta.


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Publicado en Marzo '22