IMPULSANDO LA RENTABILIDAD ECONÓMICA DESDE EL DESARROLLO DE LA RENTABILIDAD SOCIAL

Publicado en Marzo '22



Investigadores y practicantes de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) afirman que las iniciativas de responsabilidad social deben sustentarse en que su alcance vaya más allá de lo que marca la normatividad vigente en los ámbitos de rentabilidad económica, rentabilidad social y rentabilidad ambiental. Es un enfoque polémico.


Otros estudiosos de la RSE proponen que las iniciativas de responsabilidad social deben ser progresistas e impulsar que sean incorporadas en la legislación para hacerlas vinculantes. El debate continúa.


En este momento, conocido como la 2ª. Generación de mejores prácticas de gobierno corporativo, las leyes no contemplan toda la cantidad de iniciativas progresistas que se han propuesto, ha prevalecido un enfoque de economía de mercado orientado hacia un capitalismo que podríamos calificar de “salvaje”. Predominio de la rentabilidad económica sobre la rentabilidad social y ambiental. A diferencia de un enfoque socialdemócrata que orienta hacia un equilibrio de los 3 pilares de la RSE, rentabilidad económica, social y ambiental.


En este documento vamos a hacer una propuesta específica orientada a la rentabilidad social que impacta al alza la rentabilidad económica.


En el contexto mundial de la pandemia del virus SARS-COV2, es innegable el impacto negativo económico-financiero que ha afectado tanto a las economías nacionales como particulares de todos los países.


En la incipiente e irregular recuperación económica que ha iniciado, se propone una iniciativa de responsabilidad social en las empresas que contemple la aplicación de las vacunas contra la enfermedad COVID-19 a los colaboradores de las empresas y su familia nuclear. Que se constituya en una política institucional en la aplicación práctica del reglamento de Seguridad y Salud en el trabajo.



Los beneficios inmediatos que arroja esta iniciativa son:

  • Disminución de ausencias del personal por contagios;

  • Baja del riesgo de contagio del colaborador en el círculo familiar;

  • Estabilidad en la producción de bienes y/o servicios de la empresa

El impacto en la rentabilidad económica de la iniciativa es:

  • Mantener el nivel de ventas (siempre que haya mercado);

  • Incrementar la productividad de los colaboradores.

Los beneficios a mediano y largo plazo serían:

  • Reforzar o incrementar la lealtad de los colaboradores y clientes;

  • Reconocimiento de la sociedad que abone a la legitimación de la organización (alta reputación).

El Código de Principios y Mejores Prácticas de Gobierno Corporativo publicado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en 2018, considera que uno de los principios básicos de un buen sistema de gobierno corporativo es: “El ejercicio de la responsabilidad fiduciaria del Consejo de Administración” (Principio 9) y define la responsabilidad fiduciaria como: “La responsabilidad fiduciaria consiste en actuar de buena fe, buscando siempre los mejores intereses de la sociedad y sus accionistas”.


Si el principio básico anterior lo correlacionamos con este otro: “El aseguramiento de que exista el rumbo estratégico de la sociedad, así como la vigilancia y el efectivo desempeño de la administración” (Principio 8); interpretamos que el Consejo de Administración tiene la responsabilidad de elaborar el Plan Estratégico de la organización y como parte integrante de dicho plan, incorporar iniciativas (proyectos) para instrumentar las estrategias definidas en el plan.


Con sustento en lo anteriormente enunciado, recomendamos que la iniciativa de responsabilidad social empresarial que se menciona en este documento, la proponga y defina el Consejo de Administración y cumpla así con la consigna de responsabilidad fiduciaria (actuar de buena fe, buscando siempre los mejores intereses de la sociedad y sus accionistas) y, por supuesto, ejercer la vigilancia y el efectivo desempeño de la administración de la iniciativa.


Finalmente, hay que mencionar que el término sustentabilidad se ha convertido en uno de los mayores propósitos a alcanzar en muchas empresas socialmente responsables. Recordemos que “la sustentabilidad significa satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades (Informe Brundtland,1987)”.


El Sustainability Yearbook es el índice de referencia del mercado para medir el desempeño de las mayores compañías por capitalización bursátil en materia económica, ambiental y social, esferas clave que abarca la sustentabilidad. Se basa en la Evaluación de sostenibilidad corporativa (CSA).


Uno de los enfoques en la Evaluación de sostenibilidad corporativa (CSA) considera dentro de sus factores el ecosistema de las empresas, es decir, se amplía el alcance de las iniciativas de responsabilidad social empresarial más allá del entorno interno de las mismas, abarcando a los denominados “Grupos de Interés” (Stakeholders).


En el contexto actual de la responsabilidad social empresarial inscribimos esta iniciativa de vacunación anti-Covid-19 a colaboradores y familia nuclear de los mismos, dentro de las organizaciones sociales (Sector Privado y Sector Social (OSC).


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Publicado por Nicolás Marzo 22